jueves, 4 de agosto de 2016

Chile: entre Pokemón Go y el subdesarrollo... cuento para todas las edades

Hoy publicaré un mini cuento que escribí esta mañana luego de ver la noticias del momento. No es directamente sobre gerontología, pero se relaciona de algún modo. Chile: entre Pokemón Go y el subdesarrollo... (El título lo puso José Antonio Rojas) "Hoy no capturé ningún pokemón. A cambio capturé un virus en la sala de espera del San José después de 12 horas acompañando a mi abuela en urgencia. Capturé un trabajo sin contrato por el sueldo mínimo y una nueva laguna en el fondo de la AFP. Preferiría haber atrapado un Ivysaur... a veces la realidad virtual es más amigable que la vida misma". Chile en menos de 100 palabras.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

"Los abuelitos" ...

Cuando hablamos de abuelo o abuela nos referimos al padre o madre del padre o de la madre de una persona. También es la forma en que los nietos nos dirigimos hacia los padres de nuestros padres “abuelo” o “abuela”. Por otra parte, también es utilizada la acepción cuando nos referimos a nuestros antepasados, los abuelos de la familia, los ancestros. La RAE también coloca en el diccionario que es una acepción para referirse a una persona anciana, es decir una persona de edad avanzada que está en el último periodo de su ciclo vital. Sin embargo, ya hace bastantes años, los profesionales que trabajamos en gerontología no usamos la palabra anciano, sino que “persona mayor”, “adulto mayor” o “persona grande”. Como he comentado anteriormente la palabra viejo no se usa porque lamentablemente tiene una connotación negativa culturalmente, lo que no debería ser, pero lo es. No obstante, es muy común escuchar o ver en los medios de comunicación, especialmente en televisión y actualmente en redes sociales de los periódicos, que los periodistas llaman a las personas mayores “abuelitos”. ¡No hay cosa que me saque más de mis casillas! Muchas personas se preguntarán qué tiene de malo, más siendo que la RAE afirma que abuelo sería sinónimo de anciano. Bueno quiero aclarar aquí por qué no es correcto para mí y ojo esta es mi visión, yo no tengo la verdad… En primer lugar no todos los mayores son abuelos, es decir tienen nietos, hay mayores que no tuvieron hijos o que sus hijos no han tenido hijos, entonces me parece que generalizar el término para todos los mayores es como si a las mujeres nos llamarán a todas mamás, siendo que no todas tenemos o tendremos hijos. Y es que esto a algunas personas les puede molestar, ya que no se sienten parte de ese grupo o identificados con el concepto, pues tiene directa relación con cada historia de vida, la que obviamente es singular. Es más, hay abuelos que no son personas mayores, mi madre se muere si le dicen abuelita cuando ella tiene menos de 60 años y es muy joven, guapa y activa. En segundo lugar es aún peor cuando ya no es abuelo el término utilizado, sino “abuelitos” que sería algo así como decir los “viejitos” u otro dicho que he escuchado también: “los tatitas”. El problema es que esta forma de llamar al colectivo de mayores, o peor aún, cuando se utiliza para tratar a un individuo en particular, genera que la población siga viendo a los mayores como un grupo dependiente, necesitado, vulnerable que requiere de nuestra asistencia y compasión, que no tienen nada que aportar, etc., es una forma asistencialista de tratar a los mayores, en vez de potenciar a este colectivo desde la promoción de sus derechos, su autonomía y dignidad. Por otra parte, yo he preguntado en varias ocasiones a personas mayores que conozco qué piensan de que se les llame “abuelitos” y ellos responden que esto está lejos de como ellos se sienten, de hecho la mayoría no se siente viejo ni anciano. Claro es que el “abuelito” es como una imagen estereotipada de lo que es ser mayor, es el anciano con su bastón sentado dando migas a las palomas, mientras que los mayores de hoy en día difieren mucho de eso. Los mayores de hoy son un grupo de la población que abarca un segmento muy heterogéneo, tenemos una gama de edad que va desde los 60 años (en Chile se considera adulto mayor desde los 60 años en adelante) hasta los centenarios. Y es que no podemos situar a todo este colectivo en un mismo grupo con las mismas características. Los adultos mayores entre 60 y 75 años en general están muy activos y vigentes, son autovalentes, algunos aún están insertos en el mercado laboral, los que ya están pensionados realizan múltiples actividades, desde cuidado de nietos cuando los tienen, hasta viajes, paseos, cursos, voluntariado, entre otros. Encontramos también en este grupo líderes de agrupaciones de mayores como Uniones Comunales de Adulto Mayor, Clubes, entre otros, también hay muchos políticos, autoridades eclesiásticas, en fin. Imagínense que una persona mayor líder de una junta vecinal o de un partido político se va a identificar con que en la calle le digan “buenos días abuelito”… por favor!! Y es que ni mis propios abuelos quieren que los llamen así, siendo que están ya mayores de 80 años, mi abuela me dice “que se han imaginado de decirme abuela a mí, yo no soy su abuela” es más, ella es voluntaria de una residencia de adultas mayores y se siente muy vital al lado de las señoras a las que ahí ayuda. Por otra parte, tenemos al grupo de los mayores de 80 años, donde es sabido desde la geriatría que los adultos mayores presentan un mayor grado de fragilidad y posibilidad de quedar en situación de dependencia, adultos mayores que requerirán apoyo de un tercero para realizar las actividades básicas de la vida diaria, pero en la mayoría de los casos es una dependencia leve a moderada, salvo que estén presentando alguna patología importante que los haga dependientes totales. Así y todo ¿Quién soy yo para llamar abuelita a una desconocida a quien deba atender? si a cualquier persona de menor edad a quien me enfrente le llamaré señor o señora, ¿Por qué si tiene más edad o más canas eso me da derecho a llamarle abuelito/a? Yo espero cuando vaya a la clínica a tener a mi hijo/a que no me llamen “mamita” y me digan señora o me llamen por mi nombre que sería lo más adecuado a lo que aspiramos en una atención centrada en la persona, porque eso somos personas, individuos cada uno con una historia. Bien finalmente tenemos ahora un nuevo grupo que crece, el de los centenarios, tal vez mucho más cercanos a ser nuestros ancestros, los que llamaban antes “los abuelos de la tribu”, podría ser que se acerque más al concepto de la RAE que hace referencia al anciano. Así y todo el problema es que cuando se usa la palabra abuelo en general en los medios de comunicación no están haciendo referencia a los abuelos como estos sabios de la tribu a quien respetamos y veneramos, sino vuelta a la mirada asistencial “ayudemos a los abuelos de la Fundación XX”, apelando a la caridad para apoyar a quienes son mayores, pero no teniendo en cuenta un enfoque de derechos…“Estafadora de abuelitos cae un su propia trampa” …Muy bien que denuncien, pero digamos estafadora de personas mayores mejor… He visto lamentablemente el afiche promocional de una campaña de una Fundación sin fines de lucro que acoge a mayores en establecimientos de larga estadía que para justamente convocar el apoyo de la gente han usado un patético eslogan: “Los abuelos abandonados no dan risa dan pena” esto junto a la foto de una persona mayor con una nariz de payaso. Me pregunto cómo gerontóloga ¿Puedo quedarme callada frente a esto? ¿Qué piensan los mayores como colectivo al ver una imagen de este estilo? Hace poco en una clase que dicté a líderes regionales de agrupaciones de mayores les contaba que he iniciado mi propia campaña y que cada vez que veo en prensa, sobre todo en redes sociales que llaman a los mayores abuelitos, yo les pongo un comentario pidiendo que cambien el vocabulario y puntualmente les conté el caso en que en el Facebook del Ministerio del Trabajo y Previsión social había un post de una noticia que decía “Presidenta Bachelet visita a abuelitos del nuevo Centro de Día xxx…” entonces yo les dije que cómo era posible un Ministerio hablara de “abuelitos” mientras otro Ministerio que es el de Desarrollo Social, a través del Servicio Nacional del Adulto Mayor SENAMA, luchaba día a día para promover un enfoque de derecho, trato respetuoso y no asistencialista con nuestros mayores. Mágicamente a los 2 minutos es post había cambiado, aunque no me respondieron el comentario. Entonces al terminar el relato los asistentes al curso ¿Saben que hicieron? Me aplaudieron de pie y yo no esperaba eso, pero me emocioné, me felicitaron porque alguien sacaba la voz por ellos, por romper con los estereotipos, mitos, imágenes culturales obsoletas que tenemos en la sociedad sobre los mayores. Es cosa de ver los carteles de asiento reservado para mayores, ¿Cuál es la imagen utilizada? Un señor encorvado con un bastón. Entonces esto que me dijeron los estudiantes mayores de Rancagua solo me alentó a seguir mi campaña, tanto por twitter, como por Facebook. Y hasta me insultaron el otro día, porque cuando fue el terremoto en un medio de prensa decía que evacuaron a los “abuelitos” en un sector determinado, y yo les dije que por qué no decían mejor “evacuaron a las personas mayores”, una mujer me posteó “eres una tonta, abuelito es una palabra hermosa” … Y claro lo es, ser abuelo o abuela debe ser algo hermoso para quien tiene nietos, una buena relación familiar y son queridos por éstos, sin duda si le pregunto a mi tata (si, yo a mi abuelo con su consentimiento le digo tata, desde que tengo uso de razón) si es o ha sido hermoso para él ser abuelo y bisabuelo ahora, me va a decir que sí, obvio, es como que una madre no encuentre hermoso o milagroso la posibilidad de engendrar y dar a luz a un nuevo ser. Pero yo nunca dije que la abuelidad no sea linda, ni que la palabra sea fea, solo que creo que hay que saber cuándo utilizarla y cuando no ha lugar. Bueno la verdad que me llamen tonta me da un poco lo mismo, porque realmente yo no creo ser la tonta sino la gente la ignorante muchas veces en estas materias y tampoco es su culpa, es un tema cultural, es algo complejo. Probablemente muchos no estarán de acuerdo con lo que planteo, está bien, es la libertad de pensamiento de cada cual, pero al menos yo como profesional dedicada al trabajo con mayores hace ya 12 años no puedo pensar de otra manera y creo que los medios de comunicación deben ayudar a educar y a cambiar la visión estereotipada que en la sociedad prima sobre la vejez. E insisto, la palabra abuelo/a es bella sobre todo cuando estamos hablando de la familia y yo doy gracias a Dios porque me dio la opción de conocer a mi abuela paterna que vivió hasta los 95 años y compartir con ella como ha cambiado Chile y el mundo de un siglo a otro, también de conocer a mi bisabuela materna quien vivió hasta que tuve 16 años y hoy día tener aún vivos a mis abuelos maternos de más de 80 años quienes se casaron por la Iglesia en septiembre pasado y tuve el privilegio de ser invitada y presenciar su matrimonio, ¿Qué más regalo de la vida que ese? Y como he tenido ese privilegio de compartir con mis abuelos y se lo valiosos que son los mayores es que lucho porque los mayores de mañana tengan mejores condiciones de vida, pensiones dignas, acceso a la salud de calidad, servicios sociosanitarios de apoyo en enfermedad y dependencia y sobre todo un trato digno, respetuoso e inclusivo por parte de la sociedad.

viernes, 10 de octubre de 2014

¿Quién es gerontólogo? y lo holístico de la gerontología...

Hace poco escuché en un programa radial el comentario de que cada día más los profesionales y las profesiones ven al ser humano como un fragmento, es tal la especialización de las profesiones que, por ejemplo, el médico broncopulmonar ve un pulmón y no a una persona. Le encontré mucha razón, creo que fue Federico Sánchez que lo dijo en su programa de Oasis, si bien no es siempre así, es algo que está pasando bastante en la sociedad actual, se han perdido las ciencias humanas. Coincidió eso con lo que venía pensando en estos días sobre quién es un/a gerontólogo/a y cual es su quehacer. He escuchado mucha veces decir a algunas personas yo soy gerontólogo/a, porque tomaron un diplomado en gerontología, o yo soy gerontológo/a, porque trabajan con adultos mayores. ¿Pero quién es realmente un/a gerontólogo/a? Creo que no es fácil de determinar, y seguro hay ensayos que deben hablar del tema, habría que preguntarle a Ricardo Moragas que opina él como maestro, pero yo desde mi humilde posición y juventud en la temática, creo que un gerontólogo debe cumplir con 3 cosas esenciales para llamarse así mismo como tal: estudiar gerontología (como posgrado, magíster, etc.), tener una cantidad de experiencia de trabajo con mayores en el tiempo (no se cuanta, yo llevo 12 años y a veces siento que es poco), estar actualizándose en forma permanente, tanto en lo académico como en las últimas tendencias, los temas contingentes relacionados con la vejez, etc. Respecto a estudiar para ser gerontológo/a pienso que no basta con tener un diplomado de 120 horas para serlo, ni tampoco un Master de 1500, es que solo estudiar la vejez, ya sea desde lo académico o desde su aplicación práctica, pero quedándose en lo teórico no basta. El/la gerontólogo/a debe tener experiencia de trabajo con mayores, desde su profesión desde luego, pero además trabajando con equipos interdisciplinarios. Tampoco es a la inversa, no basta con tener experiencia de trabajo con mayores sin tener el sustento teórico gerontológico, que no es el mismo que cada profesional tiene desde su disciplina. Y es que la gerontología contempla muchas dimensiones del ser humano, porque no puedes entender el envejecimiento como proceso, la vejez como etapa, y al mayor como persona que vive esta etapa, sin considerar todos los aspectos del ser humano. Lo que pasa es que la "gerontología es holística", debes contemplar aspectos sociales, económicos, políticos, de salud, educación, vivienda, psicológicos, espirituales, culturales, tecnológicos, familiares, entre muchos otros. Entonces parece que los gerontólogos tuviéramos que saber de todo un poco, o de todo lo que tenga que ver con vejez, más allá de la profesión de cada cual. Se podría discutir que no, que debes ser experto en tu profesión en el tema de vejez, pero resulta que a mi, como seguro les pasa a muchos, me preguntan desde temas de salud, de pensiones, recomendaciones de residencias, de médicos, de cuidadoras, temas psicológicos, de derechos, incluso éticos. Yo creo que si bien cada profesión se debe enfocar en lo suyo, en su expertiz, es cierto que los gerontólogos debemos manejar muchos temas y es nuestro deber. Yo no le puedo dar consejos sobre una enfermedad a nadie, pero si puedo explicarle la importante de prevenir a los que están sanos, o puedo explicarle a un familiar de un paciente con Alzheimer lo pasa con su comportamiento y a qué médico especialista debe acudir a consultar para un buen diagnóstico, es más debo saber que médicos hay en Chile especializados en la enfermedad y donde atienden para derivarlo. Yo no le puedo decir a una cuidadora como debe movilizar a un postrado correctamente, pero le puedo decir que es necesario que aprenda a hacerlo de buena forma porque se puede lesionar y porque es parte de su autocuidado y saber que hay un programa de postrados en su consultorio y que puede ir la enfermera a casa a explicárselo o según sea el caso donde puede acudir. Yo no puedo saber cual es el mejor modelo de pensión para alguien que está por jubilar, pero le debo decir que es algo que debe estudiar muy bien antes de elegir, que debe planificar su retiro y que existen los asesores previsionales pertinentes que lo pueden ayudar. Yo no puedo indicarle una ayuda técnica a un mayor, pero puedo ver que su marcha es inestable y aconsejar que el kinesiólogo lo vea y le recomiende un apoyo adecuado para evitar las caídas, etc. Puedo ver que un mayor está polimedicado y explicarle que eso puede tener consecuencias en su salud y que sería recomendable que lo vea un geriatra que le hará una valoración integral. Yo no soy terapeuta, ni enfermera, ni médico, ni abogado, ni psicóloga, pero debo saber valorar de forma integral a un mayor para derivarlo al profesional pertinente, o a la institución correspondiente; debo saber discriminar que es más grave en cada caso, si la situación de salud, funcional, psicológica o social que está afectando a esa persona, porque derivándolo de buena forma puedo influir enormemente en su calidad de vida. Entonces el gerontológo/a debe estar en constante preparación, actualizándose en forma permanente, no me sirve de nada el diplomado en atención gerontológica que hice el 2004, ni el de administración gerontológica del 2007, ni el Master del 2009, si no pongo en práctica lo aprendido y si no actualizo mi conocimiento día día en una sociedad que cambia de forma acelerada a pasos agigantados. Es que los mayores con que empecé a trabajar el año 2002, no son los adultos mayores de hoy, porque las problemáticas van cambiando, las necesidades van cambiando, las respuestas sociales cambian, la tecnología cambia, la medicina avanza, la cultura y la imagen social de los viejos cambia, cambia todo cambia como dice la canción. Y los mayores de mañana tampoco serán los de hoy, y si quiero seguir siendo gerontóloga no me puedo quedar con la teorías de los años 80s, ni de los 90s, ni con las actuales, debo conocerlas, pero surgirán otras, es más yo debería proponer otras y cuestionar las precedentes para una nueva era. Finalmente algo clave: los gerontólogos no podemos trabajar solos!!! tenemos que trabajar en red. Yo necesito tener una red de profesionales de otras áreas que me ayuden a dar una buena recomendación a un adulto mayor o a su familia, o donde podamos hacer investigaciones o modelos de atención gerontológicos en conjunto, de forma interdisciplinaria. Necesito tener una red de enfermeras, de terapeutas ocupacionales, de geriatras, de kinesiólogos, de educadores, de economistas, de neurólogos,de psicólogos, de trabajadoras sociales,de abogados, de arquitectos, etc. que se dediquen al tema, que también sean "gerontólogos/as". Y si, es mi deber, tener conocimientos generales de psicología, de antropología, de salud, de demografía, de economía, de políticas públicas, de leyes, entre otros, porque no puedo opinar de vejez a conciencia si no tengo una visión global de la persona mayor y del fenómeno que está ocurriendo con el envejecimiento de la población. Y es que eso es gerontología, es lo bonito de esta ciencia o de esta "profesión", que miramos al ser humano como un todo, que es lo que se está perdiendo hoy en día y es que no hay que ser mayor para que te vean como un todo, lo eres desde que naces, por eso los gerontólogos/as decimos que una buena vejez parte desde la infancia. La verdad no sé si soy digna de llamarme gerontóloga, pero tengo claro que el gerontólogo/a se hace día a día, se aprende día a día...

lunes, 25 de agosto de 2014

Concepto de Cuidado

Para finalizar el Curso que tomé sobre Políticas Públicas de Cuidado de Ilpes Cepal, debí realizar una definición propia de cuidado que he querido compartir y que sirve de base para la reflexión sobre desde donde nos paramos los profesionales a trabajar en materia de servicios y de formación en cuidados de los mayores o de la población en general que requiere de cuidados. Existen múltiples definiciones de cuidado. Una definición vista en el curso de Políticas Públicas de Cuidado es que el cuidado refiere a los bienes y servicios, actividades que permiten a las personas alimentarse, educarse, estar sanas y vivir en un hábitat propicio. Abarca, por tanto, al cuidado material que implica un trabajo, al cuidado económico que involucra un costo y al cuidado psicológico que entraña un vínculo afectivo” (Batthyány, 2004), esta definición se enfoca más bien a los bienes y servicios que se producen en el espacio social y en el mercado para satisfacer las necesidades de los individuos,además de contemplar el costo de cuidar. Otra definición vista en las bibliografías del curso, hace referencia al cuidado “como una actividad específica que incluye todo lo que hacemos para mantener, continuar y reparar nuestro mundo, de manera que podamos vivir en él tan bien como sea posible. Ese mundo incluye nuestros cuerpos, nuestro ser y nuestro ambiente, todo lo que buscamos para entretejer una compleja red de sostenimiento de la vida” (Fisher y Tronto 1990) esta definición se enfoca más al aspecto personal, en cómo los individuos se cuidan a sí mismos. Como profesional que trabaja con cuidadoras de mayores propongo una definición de cuidado que involucra los aspectos antes señalados y hace una distinción con la definición común de cuidado y el cuidado de personas dependientes. Si buscamos en un diccionario qué es cuidado, dice que es el acto de cuidar, el que implica ayudar a la otra persona, tratar de incrementar su bienestar y evitar que sufra algún perjuicio; es decir, estaríamos hablando de una persona que asiste a otra, por lo tanto, hay dos sujetos implicados: quien cuida y quien es cuidado. Sin embargo, también está la opción de cuidarse a sí mismo, ósea de autocuidado, el cual es muy importante para todas las personas. Entonces, si bien en ambos casos es correcta la definición, para efectos de un análisis y aplicación desde el trabajo con mujeres que cuidan a personas dependientes sobre qué es cuidado, mi definición es la siguiente: “Cuando hablamos de cuidado nos referimos a servicios de atención y apoyo permanente en las actividades de la vida diaria necesarias para la subsistencia, que presta una persona a otra persona que se encuentra en situación de dependencia, discapacidad o enfermedad, proporcionando ayuda, bienestar y el resguardo de todo daño y que implica mantener una buena calidad de vida en las diversas áreas que abarcan el ser humano, esto en el contexto de la familia o de una institución. Implica un acto de servicio al otro, un vínculo psicológico-afectivo y un costo económico involucrado, que es asumido por quien cuida, por diferentes motivaciones”. Esta es a mi juicio una importante distinción entre el “cuidado” en general y el “cuidado de personas en situación de dependencia”, a lo que deben apuntar las políticas públicas a resguardar. Todos somos sujetos que requieren de cuidado en algún momento de la vida, además de potenciales cuidadores, pero es diferente cuidar de una persona dependiente por un periodo prolongado de tiempo. Considero entonces, que una definición del cuidado de personas dependientes, involucra a dos partes, tanto a los sujetos que son cuidados y a quienes ejercen la acción de cuidar, así quien cuida es un prestador de un servicio de cuidado y quien lo recibe es el receptor, pero un receptor que no puede cuidarse a sí mismo por diferentes motivos, desde ser un bebé o niño pequeño, hasta por encontrase en situación de enfermedad o discapacidad. Quien cuida lo hace por una decisión propia y quien es cuidado acepta recibir esta prestación porque lo precisa, es una necesidad vital. Las motivaciones del cuidado pueden ser muchas, desde amor, altruismo, solidaridad, culpa, moralidad, necesidad de ingresos económicos, entre otros, sin embargo, siempre quien cuida está asumiendo un papel clave para la vida de quien requiere del cuidado. Los sujetos que demandan de cuidado tienen el derecho, en cuanto son ciudadanos, de recibir cuidado en su situación de dependencia, la que puede ser permanente o temporal; y quienes cuidan, tienen derecho a ser reconocidos/as en su labor de cuidar como una contribución social y económica a la comunidad. Si bien el cuidado lo puede brindar el Estado o una institución, lo hará a a través de sujetos que cumplen el rol de cuidador/a. ¿Por qué es importante tener claro cual es el concepto de cuidado que manejamos los profesionales? Porque es desde este concepto donde nos paramos para intervenir y en el caso de quienes tienen el rol de definir las políticas públicas es desde este concepto desde el cual se construirá una política que incidirá directamente en la calidad de vida de las personas destinatarias. No da lo mismo el concepto de cuidado, no es igual un enfoque sanitario que uno socio sanitario o uno integral e interdisciplinario. Lo mismo ocurre en las capacitaciones al personal que cuida, cuando hablamos de formar a cuidadores/as ¿Desde que concepto de cuidado estamos enfocando la capacitación? Esto es clave. Quiero para ir cerrando hacer referencia a algo que me parece interesante y que creo no tiene que ver con la etimología de la palabra cuidados que viene de "cogitare" o poner interés; esto es algo que vi recién al escribir "cuidados": Cuida -dos: CUIDAR implica a DOS: Quien cuida y quien es cuidado. No olvidemos eso cuando trabajemos con mayores que requieren de Cuida-dos, no pongamos solo el énfasis en la intervención con el mayor que requiere cuidado, sino que pensemos en su cuidador/a, quien generalmente es una mujer que ha sido invisibilizada, ya que se ha naturalizado su rol sin contemplar que requiere de apoyos. Para finalizar quiero poner énfasis en que recibir cuidados en la vejez, en la dependencia física o psicológica, en la enfermedad o en el final de la vida es un DERECHO y, por lo tanto, debe ser garantizado, no podemos seguir delegando a la mujer la responsabilidad de cuidar sin contemplar que más allá de los apoyos al cuidado, se debe considerar que es el derecho que todos y todas tenemos a ser cuidados en un momento de la vida, tanto cuando somos bebés, como cuando estamos enfermos o somos mayores. No perdamos de vista la protección a la dependencia y los derechos humanos.

lunes, 19 de mayo de 2014

¿Qué es cuidar? y Cuidar al que cuida: una tarea pendiente

Hace un par de años me invitaron a exponer a un Congreso Iberoamericano de Enfermedad de Alzheimer sobre el fenómeno de Cuidar, al escuchar el título que me entregaron para mi charla me pregunté ¿Es cuidar un fenómeno? Entonces hice el análisis de qué es cuidar, quienes cuidan, y cuáles son los protagonistas de la relación de cuidado.
Cuidado es la acción de cuidar (preservar, guardar, conservar, asistir). El cuidado implica ayudar a la otra persona, tratar de incrementar su bienestar y evitar que sufra algún perjuicio. También es posible cuidar objetos (como una casa) para impedir que ocurran daños.
Para poder cuidar de otro, es necesario:
- Que exista un sujeto dispuesto a cuidar de otro
-Y que el otro acepte y desee ser cuidado por el primero
El que cuida lo puede hacer por múltiples motivos, desde el altruismo puro hasta por culpa o interés  económico. A  casi todos alguna vez en la vida nos toca cuidar de otro… por tanto, cuidar no es algo muy atípico para el ser humano, claramente el rol es mucho más femenino histórica y culturalmente.
Luego me detuve en ¿De qué hablamos cuando hablamos de un fenómeno? Existen distintas acepciones, y me quedé con la filosofía de Immanuel Kant, donde fenómeno es lo que es objeto de la experiencia sensible. Tiene que ver con como nosotros percibimos algo desde nuestra experiencia particular. El ser humano no puede conocer las cosas-en-sí-mismas, sino solamente las cosas tal como las percibe o experimenta… Por lo tanto, todo lo que percibimos los seres humanos es un reflejo nuestro mundo interior, nuestra subjetividad, está permeado por nuestra cultura, siendo así concluí que cómo percibimos la experiencia de cuidar es algo personal, por lo tanto, desde este punto de vista cuidar es un fenómeno particular. Hay cuidadores y hay cuidados, pero cómo cada uno percibe el cuidar de otro será subjetivo, algunos lo verán como una gran carga, otros como una tarea más, otros como una forma de dar amor, de devolver la mano a otro, como parte de la vida, en fin...

Sin embargo, lo anterior no desconoce que hay ciertos lugares comunes, el tema es cómo enfrenta cada cuidador el cuidar de una persona enferma, dependiente, discapacitada, etc. y esto está muy relacionado con las herramientas con las que cuenta para ejercer el rol y los soportes sociales.

Hace 6 años cuando realicé mi trabajo de titulación del Master en Valoración Gerontológica y Geriátrica me plantié la pregunta de qué servicios habían en Chile de apoyo al cuidador de personas mayores dependientes, investigué y lamentablemente prácticamente no había nada. No se hablaba acá de servicios de respiro, ni grupos de apoyo mutuo, ni nada parecido. Por ahí algunas pocas instancias en la Corporación Alzheimer Chile y la Liga contra el mal de Parkinson, Los Centros de Encuentro de Adulto Mayor del Hogar de Cristo y sería... Hoy el panorama ha cambiado, pero no mucho. Afortunadamente SENAMA tiene ya implementados algunos Centros de Día y capacita algunos asistentes de atención a domicilio. Hay privados que están viendo el negocio de los Centros y de los servicios a domicilio y teleasistencia, pero ninguno aborda del todo el "cuidar al que cuida". 

Me pregunto hoy nuevamente ¿Quién cuida al que cuida? Creo que es una tarea pendiente. Se requiere una Política Nacional de Cuidados  que incluya servicios sociosanitarios que incorporen al cuidador como sujeto de atención, y no sólo a los mayores dependientes u otras personas que requieren de cuidados como los beneficiarios. Si los cuidadores familiares o informales dejan de ejercer su labor ¿Que haríamos? ¿Quien cubre los costos de los cuidados en el hogar? Seguramente tendría que asumir el Estado... 

Para que los cuidadores puedan continuar con su rol sin claudicar, sin llegar a tener Síndrome de Cansancio del cuidador, estrés, burn out, etc.,  requieren servicios para ellos: respiro, grupos de apoyo, capacitación. ¿Quién los implementa? Creo que es tarea compartida: El Estado, los Municipios, las Fundaciones, ONGs, los privados, pero claramente el ejemplo debe partir por el sector público.

Los que estamos en el tema tratamos de aportar un granito de arena, los voluntarios como la Fundación Amanoz, Corporación Alzheimer, Liga Chilena contra el mal de parkinson, entre otros, así como las Universidades que forman en esta materia. 

Hoy trabajo en un Centro de Estudios para la Tercera Edad y hemos puesto como una de nuestras misiones fomentar la formación al cuidador/a, pueden escucharme en el podcast: https://soundcloud.com/u3e/beatriz-urrutia-cuidadores-de-personas-mayores#t=0:02

Pero no dejaré de lado las charlas que pueda dar en Municipios, y todo lo que pueda hacer en las Fundaciones o Corporaciones para seguir instalando el tema en la agenda.






lunes, 30 de septiembre de 2013

1 de Octubre de 2013 ¿Hay avances? Nuevo día Internacional del Adulto Mayor

Un año más... faltan horas para que comience el nuevo mes y ya siento como que cada 1 de Octubre se celebrara el año nuevo, pero vendría siendo el año nuevo en materia de envejecimiento.... Ya se me hace tradición escribir en el blog para esta fecha, me impresiona como se pasa el año volando nuevamente, es la vida que pasa como un soplo...Que puedo decir al reflexionar sobre un año más... bueno un año más de experiencias en materia gerontológica, de cosecha,  de ganancias y también de tristezas... si, porque esta profesión tiene de dulce y agraz... De dulce: los adultos mayores, mis viejos, que siempre me traen muchas enseñanzas sobre la vida, que me convencen cada día más que no puedo dejar este camino de la gerontología, es claramente algo a lo que vine a esta vida, convencida que si!!  Pero por otra parte también he saboreado el lado amargo... que son las circunstancias externas que rodean este trabajo y las situaciones en las que veo a muchos mayores. Me pregunto a 1 de Octubre de 2013 ¿Hay realmente avances en la materia de vejez en Chile? Si, claro los hay, lo dije el año pasado, cada vez está más en boga en la prensa el tema, hay más entidades privadas preocupados del asunto, más programas estatales dirigidos a los frágiles, más congresos de profesionales, más especializaciones en universidades, etc. Pero hay un tema cultural que no cambia, y para eso se requiere mucho más... y no solo me refiero a los prejuicios, estereotipos y mitos sobre la vejez y los mayores, sino a que vivimos en un mundo individualista, donde pocos se preocupan del prójimo, y cuando digo prójimo no hablo del extraño que vi una vez pidiendo plata en la calle, parto por la familia, pero también por los vecinos que son nuestro entorno más cercano.
Trabajando en el proyecto de acompañamiento de voluntarios a adultos mayores en domicilio, me ha tocado ir a visitar a varios mayores que viven solos, y me he dado cuenta de eso, de que aunque llenara el mundo de gerontólogos y otros profesionales técnicos en la materia, no podría solucionar la soledad en que viven muchos mayores, porque pasa por el hecho de que los vecinos no saben quien vive al lado, y si lo saben no les interesa preguntarse por ejemplo ¿Que le habrá pasado al sr. o sra. x que hace días no lo veo salir a comprar el pan? Ese es el punto, es que nos importa primero el yo, y luego nuestros familiares cercanos, tal vez después los amigos, pero no nos interesa el vecino del lado, el de la cuadra, la señora que me topé en la micro, etc. ellos no, ellos son extraños...
Los voluntarios son excepcionales, quieren dar su tiempo libre para acompañar a otros, pero ¿Cuántos son? Pocos,  valiosos sin duda, pero insuficientes.
Si no educamos a la población en materia de envejecimiento claramente no avanzaremos en el tema, no nos sirve de mucho tener más geriatras si las personas no se cuidan para envejecer bien y con calidad de vida, no nos sirve de mucho tener fundaciones que acojan a los mayores, si no tenemos primero el apoyo familiar y de los cercanos para mantenerlos en sus hogares, porque no podemos internar a la gente por soledad, la internación es la opción última en caso de situaciones de salud y de funcionalidad que no permitan mantener a la persona en su casa, pero ¿Por soledad?. Es fácil también juzgar a las familias y apuntar con el dedo: "¡Abandonadoras!", pero tú que eres el vecino y sabes que el del lado esta solo y no haces nada ¿No eres un abandonador también? El cambio cultural que ayudaría en esta materia es volver un poco al pasado, a los pueblos pequeños, donde la gente es más solidaria, pasa por ser un poco más preocupados por el del lado, darle el asiento a la señora mayor que sube al transantiago ¿Que cuesta? Preguntarle al vecino mayor que vive solo si necesita que le traigamos algo del almacén ¿Es tan difícil? Tocarle la puerta de vez en cuando para saber si amaneció bien, si amaneció vivo ¿Demanda tanto tiempo? Cederle el puesto en la fila del supermercado ¿Me hará perjuicio?
Tengo pena, mucha pena, hoy murió un viejo, si uno, como cada día muere gente mayor es verdad, pero murió solo y me importa, yo lo había visitado la semana antepasada y lo dejé de beneficiario del acompañamiento de voluntarios, cuando fui a presentarle al voluntario no lo encontré, me dió miedo pensar que estuviera muerto solo adentro de su casa, por suerte con una colega de la Muni averiguamos y no, estaba en el hospital y volvió a casa, lo llamé  y estaba bien y le dije que estaba feliz de saber que él estaba en su casa, y que esta semana iríamos denuevo con el voluntario, él me habló de dios... fue la última vez que lo oí... hoy supe que ya no está entre nosotros, no alcancé a presentarle al voluntario...
Al menos me queda un buen recuerdo, cuando lo visité hablé con él un buen rato, como una hora, le leí su Biblia porque era analfabeto y el me lo pidió, me abrió las puertas de su casa y confió en mi, y me dió las gracias, me dijo "gracias por visitar la casa de un pobre", yo le di las gracias por recibirme, no sé si alguien más lo iba a visitar...no creo. Pensé en el todo el fin de semana largo, pensé en que nadie lo iba a ir a ver.

1 de Octubre de 2013, Día Internacional del Adulto Mayor: Si hemos avanzado en lo técnico, en lo gerontológico, pero no se si hemos avanzado como sociedad...a veces siento que hemos retrocedido

martes, 13 de agosto de 2013

La última estación: documental chileno sobre residencias geriátricas

Hoy fui con dos queridas amigas que trabajan en el área de la gerontología (una enfermera y otra terapeuta ocupacional) a ver el documental chileno La Ultima Estación, de los directores   Catalina Vergara y Cristián Soto, que entiendo ha sido premiado por el público en FIDOCS. La verdad me llamó la atención que gente joven del área audiovisual le interese la vejez y eso me parece una pequeña luz en el camino... sin embargo, la visión planteada de la vejez y de las residencias de larga estadía para mayores me pareció decepcionante y muy parcelada.

No soy crítica de cine, no se de artes drámaticas ni nada y entiendo que los directores y autores de una obra muestran una mirada que es una propuesta personal de un tema, y puede que el documental logre el objetivo de ellos, el cual desconozco, tal vez inquietar al público, visibilizar la vejez, mostrar la soledad, en fin, pero a mi juicio esta es una visión parcial de la vejez con una gran connotación negativa, muestra viejos solos y tristes, sin sentido de vida, esperando lentamente a la muerte, una agonía en vida... pero eso es lo que quisieron mostrar los autores, lo que no significa que sea la única verdad. El señor que en la cinta recoge hojas resultó ser conocido por una de mis amigas, y me mostró una foto de él donde sale muy alegre, muy distinto a lo que muestra la cinta...

Hay que aclarar que hay muchas vejeces, tantas como viejos hay, el tema es que parece que lo que "vende" más a esta sociedad, y así se observa en la prensa, es la mayoría de las veces la parte morbosa del asunto, el abandono, el maltrato, la soledad, etc., y poco "vende" mostrar esas otras vejeces que existen, y que tal vez sean una mayoría...no lo sé, habría que hacer un estudio para fundamentar lo cuantitativo, pero lo cuali me queda claro que es así. Este documental muestra una vez más la cara patética de la vejez, la parte más indigna, más triste, más negativa, el abandono, la soledad, el desamparo, la desesperanza, que claro  no se deben desconocer, ya que si existen, pero no es lo único que hay!!! Este tipo de cinta ayuda a que la sociedad siga esteriotipando a la vejez, haciendo prejuicios, teniendo imágenes negativas de los viejos y también de las familias que sería todas unas "abandonadoras" y en el fondo ayuda a que la sociedad siga temiendo llegar a ser viejo, porque señores si vamos a llegar a viejos solos, abandonados, y esperando la carroza en el letargo ¿quién va a querer envejecer? Mejor me mato antes!!!
 Es cierto hay viejos solos para mi pesar, hay viejos enfermos pero no son la mayoría, hay viejos en hogares y tampoco son la mayoría, hay familias abandonadoras y tampoco son la mayoría. El estudio de calidad de vida en la vejez realizado por la UC muestra que en Chile la mayoría de los viejos viven con sus familias y cuentan con sus familias, la mayoría son autovalentes, la mayoría están activos!! Tampoco se trata de llenarnos de imágenes de viejos en paseos de la caja de compensación o del sernatur, muertos de la risa, obvio que no, también sería una visión parcelada, pero en las residencias u hogares (ya no se usa asilo por favor!!!)  pasan más cosas que lo que muestra el documental. Hay viejos solidarios con los compañeros, hay viejos que hacen actividades, que rien, que lloran también, que sueñan aún, que cuentan viejas y alegres historias de sus vidas y otras tristes claro... si la vida tiene de dulce y agraz... viejos que disfrutan comiendo, incluso tomando!! Hay adultos mayores que se enamoran en los hogares y rehacen sus vidas de pareja, hay adultos mayores que son cascarrabias y otros que son un chiste con la talla a flor de piel, hay algunos que reciben visitas de familiares o amigos, y hay otros que no, a algunos los dejó la familia y no volvió y otros dejaron ellos a su familia cuando más jóvenes... hay viejos que pintan, que hacen puzzles, que leen libros, que escuchan tangos o cumbias!!, que apuestan en juegos de cartas o en carreras de caballos, hay viejos con demencia y otros que están super bien de su memoria, hay viejos depresivos que no quieren vivir y otros discapacitados pero con más ganas de vivir que nunca!!, hay viejos que caminan lento y otros que pueden bailar sin problemas, en fin... hay muchos viejos, en cada residencia hay un mundo, y no solos pequeños chispasos de vida en medio de la inacción como  muestra este documental.

Por otra parte me parece anti ético que muestren la agonía de un ser humano, que seguro no dió su consentimiento para que graben el momento de su muerte, yo creo que no, espero equivocarme, pero me pareció muy irrespetuoso mostrar esa imagen, no porque la muerte sea algo malo, ni feo, ni poco natural, pero si es algo íntimo, algo personal, y eso merece todo el respeto del mundo, espero equivocarme y que no hayan mostrado a esa señora en su agonía solo porque es pobre y no pudo defender su derecho a morir en paz, en intimidad, y esta escena está dado vueltas por el mundo, que horror!, por más arte que sea el cine, esto es un documental, no es una actuación, es real...

Bueno en resumen, pienso que es bueno que siga el debate sobre las residencias, sabemos que hay mucho por mejorar, falta regulación del Estado, faltan más profesionales especialistas en envejecimiento, falta más capacitación al personal, faltan más programas ambulatorios y de prevención para no llegar a la internación, y que bueno que gente joven se interese en que esta realidad existe, pero espero que otros cineastas y también los medios de comunicación en general muestren también la otra cara de la vejez, porque nada es blanco o negro, hay matices, y eso es lo lindo. Y espero además que cada uno se vaya preocupando también cada día de preparar su vejez, para llegar de la mejor forma y no solo y triste esperando a la muerte llegar sentado en un sofá frente al televisor.

La última estación la vivirá cada uno como desee vivirla, y no me refiero a lo material, sino a la actitud, porque somos forjadores de nuestro destino... eduquemos, capacitemos, dialoguemos, preparemos, soñemos la vejez que queremos para nosotros y para los que vendrán...

miércoles, 10 de abril de 2013

Voluntariado en mayores: la vejez y su enfoque productivo

Hace una semana atrás me preguntaban en el programa radial "Los años dorados" de radio Agricultura, donde fui invitada, qué había aprendido de la experiencia de coordinar el recientemente finalizado proyecto de voluntariado con adultos mayores que apoyaron a otros mayores más frágiles o dependientes en las comunas de Puente Alto y Estación Central, y la verdad lo pensé en su minuto y  si bien quedé feliz, super satisfecha con el excelente resultado, creo que no aprendí nada nuevo, y eso no lo digo por soberbia, es que no aprendí nada nuevo, solo confirmé nuevamente lo que hace años pienso y he observado en los adultos mayores, que éstos aún tienen mucho que aportar en la sociedad. Y lo anterior puede sonar cliché, pero no lo es. 

Dentro de los mitos y estereotipos que priman sobre la edad, no es extraño escuchar que los viejos ya no aportan nada, que no pueden aprender cosas nuevas, que son inútiles a la sociedad, osea un "cacho". Esto no es cierto, las personas mayores en primer lugar no se pueden meter todas en un "mismo saco" como suele hacerse, hay adultos mayores jóvenes y adultos mayores mayores, hay adultos mayores autovalentes, adultos mayores semivalentes y otros dependientes, hay adultos mayores activos y pasivos, en fin, hay un sinnúmero de vejeces diferentes y hay que partir por ahí. Y dentro de estos los mayores entre 60 y 75 años en general aún son muy autovalentes y tienen muchas ganas de aportar cosas y no solo que las "munis" los saquen a pasear a los viajes de lo mal llamado "tercera edad", o que los llenen de actividades recreativas para matar el tiempo... hay personas mayores de este tramo etáreo, incluso de más años, que quieren sentirse útiles y no solo sentirse, sino ser útiles a esta sociedad, porque tienen ganas, porque tienen experiencia, porque son personas valiosas, y no porque los "jubilaron" del trabajo se les va a jubilar de la vida... Hace ya hartos años mi querida amiga y excelente gerontóloga Verónica Orellana  planteó en su tesis de grado de antropología de la U de Chile, que los viejos pueden hacer un aporte social, y que no solo se trata de tener una vejez activa y exitosa (exitosa en cuanto a integrar los aspectos pasados de la vida de manera positiva y adaptándose a los cambios de esta etapa), sino que también una vejez productiva, y no productiva refiriéndonos a producir bienes o dinero, sino en un sentido más amplio, entendiéndola como beneficios sociales colectivos que las personas mayores logran a partir de acciones individuales o grupales, como por ejemplo una acción de voluntariado. 

Fundación Amanoz hace 10 años se dedica a la labor de voluntariado y por vez primera apostó con el proyecto recientemente finalizado, por capacitar a voluntarios sobre 60 años, que ayudarían en sus domicilios a otros mayores más frágiles y vulnerables, y de sus mismas localidades. Creo que fue un verdadero acierto, que se debe en gran parte a la diseñadora del proyecto, nuevamente las flores a mi amiga Vero, quien con 30 años de experiencia en gerontología diseñó de forma espléndida el proyecto, casi o más bien dicho perfecto, redondito. Y gracias al Estado pudo financiarse con aportes de SENAMA lo que ayudó a que el proyecto contará con excelentes relatores que capacitaron a los voluntarios y un tremendo equipo  humano (y tremendo no en cantidad sino en calidad) . Y de verdad penséque no aprendí nada nuevo, no es nuevo que las personas mayores pueden aportar mucho a la sociedad, los voluntarios cambiaron la vida de muchos otros mayores, y que mejor que ellos, que están más cercanos a la situación y pueden empatizar mejor, y que cuentan con tiempo para realizar esta labor, y que pucha que se lo tomaron en serio, con profesionalismo, estudiando, realizando una práctica y trabajando duro en terreno y ahora los hermosos resultados, proyecto que terminó por parte de la Fundación pero que seguirá funcionando en forma independiente, ya que en ambas comunas los voluntarios se organizaron como agrupación de adultos mayores con personalidad jurídica y seguirán realizando esta excelente labor, apoyando a otras personas mayores de sus comunas...
Que más puedo pedir.... terminé con el corazón llenito, 10 meses más se sumaron a mi experincia de gerontóloga, vi muchas sonrisas en caras de viejos, vi mucha luz, mucho amor, mucha entrega y saben si, si aprendí algo, si no es posible que no aprendiera nada!!, si aprendí a no subestimar a nadie por su apariencia, tuve voluntarias bastante mayores cercanas a los 80 años, algunas con enfermedades serias como cáncer y lo hicieron excelente, tenían mucho para dar a los demás, mucho más que cualquiera que se ve joven y vigoroso, me saco en sombrero con estas personas y reafirmo con más certeza que los mayores pueden hacer muchas cosas valiosas aún, por la sociedad, por la familia, por los pares... adiós mito de que los mayores son inútiles, adiós a la falta de rol del adulto mayor, si roles hay muchos para ellos aún. Estoy agradecida de la vida por trabajar con quienes están más cerca del final de la vida, porque aprecio mucho más la vida misma y me dan ganas de llegar a la vejez, me doy cuenta que cada etapa tiene cosas buenas, la vejez se vive como uno quiere vivirla, igual que todas las demás etapas, con los lentes del optimismo o del pesimismo, cada uno elige su par de anteojos y ve lo que quiere ver.

lunes, 1 de octubre de 2012

Día Internacional del Adulto Mayor 2012

Bien nuevamente es 1 de Octubre, día internacional de las personas mayores, los años pasan volando y ya es mi 11vo año trabajando en la temática de la vejez. Pienso que Chile está tomando más conciencia de lo acelerado de su ritmo de envejecimiento poblacional. El tema está más presente en los medios de comunicación. Todas las semanas en los noticieros de medio día se puede ver alguna noticia o reportaje relacionado con el tema. Se le da más cobertura a las actividades realizadas por y para los mayores y hay más lugar para que hablen los técnicos a cargo de los programas gubernamentales, municipales y de fundaciones sin fines de lucro. Pero aún falta muuuuchhhooo por hacer en materia de políticas sociales y públicas y también de los medios de comunicación. Hoy veía 24 horas y hablaban de esta conmemoración, y luego el periodista iba a un nuevo Centro Gerontológico en Renca a entrevistar a su directora, lamentablemente el periodista hablaba todo el tiempo de los "abuelitos" y de la "tercera edad", lo repetía una y otra vez, y a mi se me apretaba más la barriga de rabia... le "twittié" a Mauricio Bustamante a 24 horas para pedirle que por favor el periodista no hablara más de "abuelitos" por que no todos los mayores son abuelos, no son chiquitos... y que no hablara de tercera edad, porque es una edad más no es tercera ni cuarta, ni nada... pero no se si se habrán tomando la molestia de leer mi "tweet" ... Lo que falta es educar a la población, y los medios de comunicación ahí juegan un rol fundamental, sobretodo en este país donde la gente ve tele todo el día, lee poco y menos se informa a través de capacitación formal. Si los medios de comunicación no comienzan a cambiar el lenguaje y a despejar los mitos en torno a los viejos (si digo viejos y no es ofensa, es lo mismo que decir los jóvenes) será más difícil erradicar los conceptos errados que vienen de nuestros patrones culturales en torno a la etapa de vejez.  Es necesario que los medios de comunicación promuevan la valoración de la vejez, el respeto por los mayores y la no discriminación, ahora que está de moda este término, si porque no solo se discrimina en este país a los homosexuales, a las personas en situación de pobreza o a las mujeres, también se discrimina por edad, se discrimina a los viejos.
Hay que educar a la población, partir desde los niños en los jardines infantiles, hay que hacer programas intergeneracionales, que jóvenes y viejos compartan y ambos despejen prejuicios sobre unos y otros, hay que cambiar el lenguaje en la prensa, las autoridades deben cambiarlo también, se requiere capacitar a los funcionarios públicos, a quienes atienden adultos mayores tanto en programas municipales, como en consultorios, cajas de compensación, bancos, tiendas, etc. etc.
Espero que este mes de los mayores se siga dando cobertura a las actividades que se llevarán a cabo, pero por sobre todo espero el próximo año escuchar un mejor lenguaje para referirse a nuestros mayores en los medios de comunicación.

jueves, 12 de abril de 2012

Cuidadores: cuidar a otros y cuidarse a sí mismos

En los años que llevo trabajando en la temática del envejecimiento, que ya van a ser casi 10 años lo que ni yo misma me lo creo, me ha tocado no solo trabajar con personas mayores, sino también con sus cuidadores, tanto formales (remunerados) como informales (familiares, amigos, vecinos, etc.), y he podido observar que existe una gran necesidad de apoyo y formación para estas personas. Mi primer acercamiento al tema de la capacitación de cuidadores formales fue el año 2004, y no pensé que después de algunos años este tema se volvería para mi tan apasionante como la gerontología misma, pero por sobre todo el tema del cuidador informal, el familiar que está a cargo de otro. Los cuidadores familiares son quienes requieren aun más de educación y de apoyo, ya que dedican muchas horas a esta labor, no tienen tiempo para sí mismos y en general no cuentan con ayuda de otros familiares o cercanos. He tenido la suerte de colaborar con un granito de arena dando charlas en la Corporación Alzheimer sobre el autocuidado de la familia y de quien cuida, pero falta mucho por hacer. Y no sólo necesitan ayuda quienes cuidan de adultos mayores postrados o con demencia, sino todos quienes cuidan a una persona dependiente, así lo pude palpar en las charlas que dicté para cuidadores en Providencia, hay personas que cuidan a hijos discapacitados o a su pareja con cáncer, y es fuerte, es devastador física y emocionalmente. El cuidador principal debe añadir a su rol dentro de la familia el cuidar de otro, y todo el sistema familiar se desestabiliza. La pregunta es ¿Quién cuida al cuidador? lamentablemente en Chile nadie hasta ahora. No contamos con sistemas de respiro para los cuidadores familiares, tampoco se les ofrece una ayuda económica real, y menos se les capacita para cuidarse a sí mismos ni para cuidar de otro. Creo que esta es una necesidad sentida y las políticas públicas están al debe.
Escuché ayer a la directora de SENAMA decir que tienen un programa piloto y tal vez el próximo año puedan ofrecer un apoyo de respiro para cuidadores de personas mayores, espero que así sea.
Pero mientras tanto algo hay que hacer, y partir por quienes tenemos cerca y que sabemos que cuidan de otros. Es muy fácil juzgar sin haber vivido la experiencia de cuidar. Quien no ha sido cuidador desconoce el gran estrés al que están expuestos quienes cuidan, sobre todo sino no cuentan con redes de apoyo, es fácil que el cuidador caiga en el síndrome de Burn out y que además se culpe a sí mismo por no poder hacerlo mejor. No ayudamos en nada criticando al cuidador, hay que apoyarlo, escucharlo, contenerlo, entenderlo. Es muy importante que el cuidador cuide de sí mismo y que reconozca cuando está sobrepasado y necesita ayuda, es necesario que evite el aislamiento y nosotros podemos hacérselo saber.
Para que decir los profesionales que trabajamos cercanos a la temática, es nuestro deber educar a los cuidadores acerca de la enfermedad o discapacidad que padece la persona que tienen a su cuidado para así disminuir sus miedos, es necesario educar en cómo debe cuidar a esta persona, pero por sobre todo también hay que enseñarle a autocuidarse. Bueno es por ello que con otras 2 profesionales apasionadas por el tema estamos creando la web cuidarnos.cl que estará dirigida a apoyar a todos los cuidadores, con información, capacitación, asesoría, orientación, etc.Dando énfasis en la importancia de cuidarse a sí mismos.
Pronto inauguraremos nuestro sitio, estamos trabajando en ello, pero por ahora estamos en las redes sociales, facebook y twitter, y esperamos hacer una contribución al tema.
Bien finalmente hay que tener presente que si bien la labor de cuidar es difícil en varios aspectos, no todo es negativo, los cuidadores hacen un gran aporte a la sociedad, encargándose de los cuidados de las personas dependientes, y lo hacen porque estas personas les interesan, las aman, y eso es lo bello en el caso de los cuidadores informales.
Espero que el tema vaya tomando relevancia en Chile, por ahora los invito a  https://www.facebook.com/Cuidarnos.cl, y  twitter: @cuidarnos_cl